martes, 8 de agosto de 2017

El incendio del verano pasado

-11- Fotografías  -12- Noticias/curiosidades

El incendio del verano pasado

Hoy se cumple 1 año del incendio que calcinó unas 20 hectáreas de Villaconancio. Por suerte, ya habían cosechado, aunque quedaba paja por recoger. Estas son algunas imágenes que tomé aquel día.










El fuego empezó la tarde del 8 de agosto de 2.016 junto al palomar redondo, a la orilla de la carretera de Castrillo.


La columna de humo se veía desde lejos y el fuego no tardó en extenderse a causa del viento, que soplaba con fuerza.















Llegaron los helicópteros, que estuvieron haciendo viajes toda la tarde, hasta que cayó la noche.













También vinieron los bomberos por tierra.












Un vecino corre hacia los bomberos












El humo oscureció el cielo, y eso que este incendio es de los pequeñitos.













Los bomberos apagando el fuego con sus mangueras













El fuego cruzó el arroyo (algo que probablemente no habría ocurrido si hubiera estado limpio) y subió por la ladera de Fuentenueva (Requena), arrasando la huerta del Tomás. Curiosamente, una tierra sembrada de girasoles y rodeada de tierra calcinada, quedó sin quemar. Solo se chamuscaron los que estaban al borde.












Las alpacas de paja estuvieron ardiendo toda la noche y humeando durante varios días.
Al día siguiente, este era el aspecto de la Vega:
















No se podía estar en la zona quemada: el viento levantaba las cenizas y picaban los ojos. La ropa se tiznaba al menor contacto con las plantas quemadas.


Y así quedó Fuentenueva, limpia de maleza:











También se perdieron varios árboles, como el que crecía junto a la fuente.

Al día siguiente quedaba un tronco ardiendo, con llama.












Una víctima del incendio:

















El incendio empezó a la orilla de la carretera, con lo que seguramente el origen está en el homo sapiens, ya fuera hecho adrede o más probablemente a causa de una imprudencia. Podría ser por un cigarrillo tirado desde un coche en marcha. O podría ser por un cristal que haya hecho de lupa. De hecho, había una bombilla en la cuneta.

Hay que tener cuidado con estas cosas. Por el campo encuentro continuamente botellas de cristal. Esto puede concentrar los rayos del sol, y en un día de calor, provocar un incendio.

Afortunadamente, los bomberos lo apagaron. Pero otras veces desaparecen grandes bosques (a veces construyen allí, lo que debería estar prohibido) e incluso mueren los bomberos luchando contra el fuego. 

viernes, 16 de junio de 2017

Abejas y colmenares (IV): Los colmenares de Villaconancio

-3- Economía    -3.3- Antiguos oficios    -3.3.3- Colmenero

Abejas y colmenares (IV): Los colmenares de Villaconancio

En Villaconancio existieron colmenares desde hace siglos. Así, la fama de su miel aparece recogida en el “Diccionario geográfico estadístico de España y Portugal” de Sebastián de Miñano y Bedoya (1.826-1.829):

“Situado en uno de los dos valles de que se forma el que llaman de Cerrato, rodeado de montes de enebro y encina. Produce muchos granos, excelentes plantas medicinales, y abundancia de miel y cera.”

La miel era para consumo propio, o como mucho para vender un poco a los demás vecinos o en los pueblos de alrededor, pero no pasaba de ser un complemento a la economía familiar. La gente iba al colmenar los días que por cualquier razón no se podía trabajar en el campo.


     Restos de colmenar por Valdequintana  (Villaconancio)
                                                                                              
Según los “Apuntes del Celestino”, durante el siglo XX:

“Había varios colmenares diseminados por el campo, y todos tenían colmenas, uno era de mi tío Miguel, este estaba pasando la casa de Floriano, otro era del tío Mariano en los ”Olmillos”, otro del  tío Pacomio en La “Isla”, otro del tío Mariano, otro del tío Demetrio en el Camino Palencia, otro de mi tío Vicente y seguía otro de la tía Celsa en el Camino de la Paloma, seguían otros en la senda de Andalutero que era del tío Mariano, otros dos en el Esquenal, el uno del tío Demetrio y el otro del tío Francisco, en el camino de Valdequintana había cuatro, uno era del tío Demetrio, otro del tío Francisco González, que la tocó a la tía Encarnación, el otro de mi tío Nicolás, había otro de mi tío Vicente pero este estaba en Vallesdelatorca, pero este estaba en el término de Cevico Navero, lo que me extraña es que no vienen ninguno de estos Colmenares en los planos del Catastro, o es que ya están hundidos y no han querido ponerles, ahora que yo les he conocido con colmenas.”


Restos de colmenar en la ladera (Villaconancio). A la izquierda se pueden apreciar unos jerbos.


Muros de un colmenar hacia la Guindalera (Villaconancio)
















 Colmenar con parte del tejado (Villaconancio)

Según lo que me ha contado mi informante, la lista de colmenares que han existido en Villaconancio quedaría así:

Revilla la Parra
Fuente Corrales 4?
Valtermiño 1
Valdequintana 3
Valderrosel 2
El Conejo, debajo de Gonzalo 1
Esquenal 2 (1 es encima de La Barbera, en la Senda)
Onada 1
Población 3
La Isla 2
Pampliega (huerta de Tomás)

En total, alrededor de la veintena.


Muro de ladrillo en un colmenar villaconanciero, por Valdelatorca

En Villaconancio apenas quedan ya colmenares; se fueron abandonando durante la segunda mitad del siglo XX. 
El estado de conservación es lamentable. Sólo queda uno en pie, en buen estado. De otros 4 ó 5 se puede adivinar la estructura, y de los demás solamente quedan vestigios (restos de un muro, montones de piedras y poco más). Alguno de los de la lista anterior aún no lo he localizado.


Colmenar en pie, en el páramo (Villaconancio)

Llama la atención en el de Onada que está orientado hacia el norte, no sé por qué.

Varios colmenares han quedado como islas en medio de las tierras de labor y en su solar crecen las encinas. Hoy no tendría mucho sentido construirlos en esos lugares, pero hay que pensar:

-que en su época no estaban en medio de las tierras, sino que a lo mejor estaban en el borde de una tierra y al hacer la concentración parcelaria han quedado en medio, sin ningún camino para acceder a ellos.

-que hace unas décadas no se utilizaban herbicidas ni insecticidas en agricultura, con lo que aunque los colmenares estuvieran en medio de las tierras las abejas podían visitar muchas flores de las “malas hierbas” que salían. Además, hace unos siglos había más superficie de monte.




Colmenares en medio de las tierras (Villaconancio)

Y con esto acaba la serie de artículos sobre la miel y las colmenas del Cerrato.

Bibliografía

-fotos propias

-texto propio, a partir de:

-Apicultura. Conocimiento de la abeja, manejo de la colmena. Pierre Jean Prost. Mundi Prensa libros, 2011

-Apuntes del Celestino

-“La apicultura tradicional de Palencia”, de Arturo Martín Criado   (Publicaciones de la Institución Tello Téllez de Meneses, ISSN 0210-7317, Nº. 72, 2001, págs. 321-354)

-Artículo de la Revista de Folklore, nº 109 (1.990): “Colmenares en los valles del Jaramiel y del Esgueva”, de Carlos Carricajo Carbajo

-“Diccionario geográfico estadístico de Portugal y España”, de Sebastián de Miñano y Bedoya. Madrid 1826-29  

-“Guía de los árboles y arbustos de la Península Ibérica y Baleares”, de Ginés López González  Ed. Mundi-Prensa libros, 2007 

-“La vida de las abejas”, de Karl Von Frisch

-“Lo que Vd. debe saber sobre las abejas y la miel”, de Félix Herrero García. Caja España obra social. Palencia 2004   http://www.saber.es/web/biblioteca/libros/las-abejas-y-la-miel/las-abejas-y-la-miel.pdf

-“Plantas de uso tradicional en el Cerrato Palentino”, de Juan Cruz Pascual, Baudilio Herrero y Elsa Herrero   Palencia, 2016  Náyade editorial

-“Prácticas de apicultura”, de Ricardo y Pady Miranda Ocaña. Colección de prácticas en el sector agropecuario. Consejería de Agricultura y Ganadería, Junta de Castilla y León 2008 http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=10111419



 Fotos del colmenar de La Barbera:


La puerta







Las colmenas desde fuera




El interior


viernes, 28 de abril de 2017

Abejas y colmenares (III): Las labores en el colmenar

-3- Economía   -3.3- Antiguos oficios        -3.3.3- Colmenero

Abejas y colmenares (III): Las labores en el colmenar


A lo largo del año había que ir haciendo distintas labores en el colmenar. Algunos solo se acordaban de las abejas para catar las colmenas, pero hay que estar atentos para vigilar que todo vaya bien. 

En invierno las abejas permanecen inactivas y sin salir de la colmena. Se revocaba la tapa de las colmenas con barro para impedir la entrada del frío y los ratones, y se colocaban trapos, sacos o mantas viejas sobre ellas.


A finales del invierno, los días soleados, las abejas salían a pecorear de flor en flor.

En mayo o junio se produce la enjambrazón: la colonia crece y una parte de ella (un enjambre, en el que hay una reina) abandona el que era su hogar para fundar otro nuevo.

El primer enjambre de la temporada que sale de la colmena lleva la reina vieja. El resto de enjambres (jabardo, jabardillo…) llevan reinas vírgenes (sin fecundar). Por eso, al comprar un enjambre hay que tener cuidado para que no te endilguen un jabardo.

En el colmenar hay que moverse sin movimientos bruscos, que ponen nerviosas a las abejas. Tampoco les gustan los colores oscuros ni los ruidos fuertes.

La cata es la operación en que se coge la miel.  A veces se hacía en otoño, aunque se solía esperar hasta febrero (en esta época, además, no hay cría). El apicultor echaba humo para ahuyentar a las abejas; entonces se cargan de miel y no pican (no pueden doblar el abdomen). Cortaba los panales con un cuchillo o catadera y los sacaba con ayuda de una pala. Se empleaba una catadera para cortar los panales y una espátula para despegarlos de las paredes. Había que dejar suficientes provisiones a las abejas para que pasaran el invierno. Se cogía la miel que había por detrás de la tranca, que es la cruceta de madera que se colocaba dentro de la colmena u hornillo. Allí fijaban los panales las abejas y la tranca servía para indicar al colmenero qué parte podía coger y qué parte tenía que dejar.

Estas colmenas se ahumaban desde dentro del colmenar, no desde la piquera (las modernas se ahúman por la piquera).

Los panales se rompían y se colocaban en una cesta de mimbre al sol o se dejaban escurrir cerca del fuego para extraer la miel, que caía a un recipiente colocado debajo. Cuando ya no salía más, se mezclaban con agua y se calentaban, sin dejar que la miel hirviese. Después se echaba en una duerna de madera, que tenía un agujero abajo. Al cabo de un rato, la miel quedaba abajo y la cera arriba. Entonces se destapaba.

Con la cera se hacían tortas y se enrollaban alrededor de una cuerda para hacer velas. 

Las colmenas que van encajadas en la fachada del colmenar se hacían con ramas de enebro. Estas se cortaban en finas tiras abriendo las ramas con una navaja, y con ellas se trenzaba un cesto que después solía cubrirse con yeso.
El espacio que quedaba entre las colmenas se rellenaba con piedras pequeñas, mortero o yeso.

Para abrir la piquera se rompía la punta del cesto y por el agujero se metía un palo, extendiendo un poco de yeso por la fachada alrededor de la piquera.
Las cestas tienen una medida de 1 metro de profundo y medio metro de diámetro en su parte más ancha. Luego se van haciendo más estrechas hacia la piquera. La de la foto de abajo mide 100 cm exactos de profundo, y tiene un diámetro máximo de 30x50 cm.

Es cierto que otras colmenas se hacían con adobes, con maderas, o incluso solamente se hacía el hueco con un molde, pero en el Cerrato la mayoría son de enebro.


                                                Típica colmena de enebro  


  

     



Detalle del interior de la colmena (Colmenar de Corcos, junto al camino de Valdelobos)



  



 Colmenas. Se puede comprobar la forma irregular que tienen, algo propio de la arquitectura popular (Colmenar de Corcos, junto al camino de Valdelobos) 



 
Colmenas apiladas en el interior de un colmenar, todavía sin el yeso entre ellas (Colmenar hacia Valverde, Antigüedad)





Colmenas de madera. Es el único colmenar que he visto con este tipo de colmenas, de madera y forma rectangular, con ladrillos intercalados (Colmenar de Población, en Villaconancio)




Hay colmenas hechas con distintos materiales, como esta con un marco de madera, para colocar la tapa. Por dentro es de forma cónica (Colmenar de  La Barbera, Villaconancio)




Tapa de colmena, con asa (Colmenar de Población, Villaconancio)



Colmenas de yeso, hacia la Esgueva


Las tapas de las colmenas suelen ser de piedra, pero las hay de yeso, madera, e incluso de metal:



Tapas de yeso, Antigüedad




Tapa de madera, con asidero (Colmenar de Hontoria, Vertavillo). Quedan restos de cera en el interior.



Tapa de metal (Lo que asoma por debajo es mi pie)



Aperos apícolas



Sobre estas líneas:
-a la izquierda, un escriño, para meter los panales encontrados en el campo y llevarlos al colmenar. Se podía poner aguamiel dentro para que las abejas aceptasen su nueva morada y no se marchasen después de allí.
-abajo, una paleta de madera: servía para coger los panales
-a la derecha, un ahumador primitivo. Es un puchero normal y corriente, pero fue agujereado por debajo. Se prende el combustible  (trapos de pana, cartón, hojas, madera…) en su interior, se sopla por arriba y sale el humo por debajo.


Tapa de un escriño

-velas, palmatorias, candiles…
-cataderas
-traje y careta



Chaqueta de apicultor

Las chaquetas suelen ser de colores claros (blanco o amarillo, pues tranquilizan a las abejas) y protegen al apicultor de las picaduras. Esta chaqueta estaba colgada en el colmenar de Valseco, con combustible para el ahumador en los bolsillos. Valseco es un enclave perteneciente a Torre de Esgueva y próximo al siempre verde valle de Arranca.



Caretas de apicultor

-recipientes para la miel y la cera: tarros, … cubos de metal agujereados
-recipientes para que las abejas beban: platos…


Abejas en la piquera y plato para que beban

-hoces, azadas, paletas de metal (de albañil)
-mechero


Mechero hallado en un colmenar hundido (concretamente, en el colmenar de Valseco, Torre de Esgueva)

-alambre de espino




-escobilla para barrer las abejas. Puede ser de espliego u otras plantas.    




Colmenas móviles

 En la actualidad, ya no se suelen utilizar este tipo de colmenares, sino que se utilizan otro tipo de colmenas artificiales. Hay varios tipos, que llevan el nombre de su inventor: la Dadant, Langstroth… y son todas móviles, esto es, se pueden trasladar.

En su interior se disponen normalmente 10 cuadros móviles, que se pueden sacar. En cada uno de ellos se extiende una lámina de cera en la que las colmenas abren sus celdillas hexagonales.

Estas colmenas son más prácticas, pues se pueden inspeccionar con más facilidad y se pueden tratar las enfermedades de las abejas. También permiten mantener los huevos y larvas separados de la miel, colocando un excluidor de reinas. Al ser la reina de mayor tamaño, no cabe por el agujero y no puede poner huevos donde las obreras están guardando la miel.

Para extraer la miel, se cortan los opérculos (las tapas de cera que cierran las celdillas) y se centrifugan los cuadros.

El ingenio de los apicultores ha ido creando numerosas herramientas: la pinza elevacuadros, el ahumador de fuelle, e incluso una máquina que aparta a las abejas de los cuadros por medio de un chorro de aire.




Colmenas modernas (Castrillo de Onielo)



Colmenar antiguo modernizado (Villaconancio). El colmenar tradicional se ha prolongado de modo que las colmenas móviles quedan resguardadas bajo teja, y además, más protegidas de los cacos.




Colmenar antiguo reconvertido y con colmenas móviles, en Vertavillo. A su alrededor cuelgan de los árboles chapas y objetos brillantes, supongo que para ahuyentar a las aves insectívoras que se alimentan de abejas (abejaruco, golondrinas...).


En la próxima entrada, los colmenares de Villaconancio.